lunes, 18 de abril de 2016

¿Qué es la artrosis?




¿Qué es la artrosis? ¿Por qué se produce?

La artrosis es una enfermedad degenerativa que afecta a las articulaciones y que puede aparecer a consecuencia del paso de los años, por un exceso de cargas de forma repetida (por sobrecargas u obesidad) o por una alteración mecánica a consecuencia de la genética o de un traumatismo, que genere una biomecánica patológica.

¿En qué consiste?

Para explicar cómo se dañan las articulaciones en la artrosis, primero hay que describir cuáles son sus características normales.

La función de las articulaciones es facilitar el movimiento y la transmisión de fuerzas. El cartílago actúa como amortiguador de choques y transmite cargas, garantizando el desplazamiento con poca fricción de los componentes de la articulación. Todas las partes funcionales de la articulación, como las superficies del cartílago, la cavidad articular y los ligamentos estabilizadores, están dentro de la cápsula articular.

El cartílago recibe nutrientes principalmente mediante difusión desde el líquido articular, lo cual sólo tiene lugar si hay un movimiento frecuente y adecuado (tensión biomecánica y relajación).

El líquido articular es producido por la membrana sinovial, que es la capa interna de la cápsula articular, rica en vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. El líquido articular nutre y lubrica las superficies articulares cartilaginosas.

La artrosis comienza como una lesión superficial del cartílago articular que con el paso del tiempo puede llegar a afectar a toda la articulación, mostrando cambios característicos que pueden llegar en fases avanzadas a producir una destrucción grave de la misma.



¿Qué síntomas provoca?

La principal manifestación de la artrosis es el dolor. La magnitud de los síntomas no se corresponde necesariamente con el grado de daño articular. Los síntomas pueden ser intensos en casos leves y ligeros en la artrosis avanzada.

Las causas más importantes del dolor en las primeras fases son la irritación e inflamación cuando el proceso está en fase activa, la distensión de la cápsula articular por el derrame y la tensión muscular. Aparecen sobre todo al levantarse de la cama por la mañana o al cargar peso.

En fases tardías, aparece un dolor más contínuo, a veces nocturno, en relación con la exposición del hueso articular, la presencia de derrame, la alineación incorrecta o las deformidades que se van produciendo y la restricción duradera de la función y el movimiento.






¿Qué puedo hacer para prevenirla o frenar su avance?


Para protegernos de la artrosis o disminuir su repercusión en nuestra vida diaria, las medidas más importantes son:
  • Reducir cualquier exceso de peso.
  • Mantener la actividad física, sin sobrecargar o realizar ejercicio excesivo. La bicicleta y la natación son deportes cíclicos de poca carga que permiten mejorar el aporte de nutrientes al cartílago mediante la alternancia de carga y relajación.
  • Realizar estiramientos.
  • Caminar en llano y con postura erguida.
  • Si es necesario utilizar un bastón en el lado opuesto del miembro afectado.



¿Cuáles son los tratamientos disponibles?

Respecto al tratamiento, hemos de ser conscientes de que no existe a día de hoy ningún tratamiento médico que permita corregir el daño que la artrosis provoca en nuestras articulaciones. Para disminuir los síntomas, podemos acudir a las siguientes terapias:
  • Condroprotectores: Inhiben la inflamación, e inhiben las sustancias que degradan el cartílago. Cuando se aplican intraarticularmente, mejoran las cualidades del líquido articular.
  • Antiinflamatorios orales o tópicos.
  • Fisioterapia.
  • En los casos muy activos, pueden realizarse infiltraciones con glucocorticoides.


Resultado de imagen de artrosis comicFinalmente, cuando el tratamiento conservador no permite controlar la sintomatología, y esta se vuelve incapacitante, está indicado realizar el tratamiento quirúrgico. En el caso de la artrosis, el tratamiento consiste en la sustitución articular por una prótesis. La cirugía protésica es una cirugía agresiva, no exenta de complicaciones, por lo que su indicación ha de ser consensuada por el cirujano con el paciente, y cuando han fracasado todos los tratamientos más conservadores.

Si quiere plantearnos sus dudas, optar al mejor tratamiento o confirmar su diagnóstico, póngase en contacto con nosotros.

Dra María José Pozo García.
Médico Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología.

  • Clínica Milenium. Córdoba. Privados, Sanitas, Mapfre, Caser. 957414162.
  • Clínica Parejo y Cañero. Puente Genil. Privados, Sanitas, Adeslas, DKV, Caser, Mapfre, Asisa. Para otras compañias, consultar. 957602026.
  • Instituto Médico Palmeño. Privados, Sanitas, Adeslas, Asisa, Divina Pastora, Caser. Para otras compañías, consultar. 957053353

lunes, 11 de enero de 2016

Un método innovador y eficaz para patología musculoesquelética


¿Por qué las infitraciones de Colágeno pueden mejorar mi dolor o ayudarme a recuperarme tras una lesión muscular o un esguince?

En el caso de dolor articular o lesión ligamentosa, una de las causas más importantes de dolor es la laxitud de las estructuras intraarticulares y extraarticulares de estabilización de las articulaciones.

La laxitud provoca hipermovilidad articular, especialmente en direcciones y ángulos no fisiológicos. El soporte mecánico, proporcionado por el colágeno representará un eficaz sustento natural de apoyo.

¿Qué es el colágeno?

Es una proteína que se encuentra en la piel, los tendones, los huesos, los músculos, los ligamentos. los cartílagos, los vasos sanguíneos y otros tejidos conectivos.

Existen 19 tipos de colágeno, pero los tipos I al V representan el 99% de todo el colágeno del organismo. Es una proteína con una doble función, a la vez estructural (soporte) y funcional (movimiento). Contribuye a la actividad muscular, confiriendo a los tejidos resistencia, elasticidad y flexibilidad,  y ayuda a mantener la integridad de las estructuras anatómicas de soporte.



En condiciones normales, el colágeno es fabricado por una célula encargada de dicha función: el fibroblasto o tenocito.




Cuando la función de estas células es insuficiente, o queremos apoyar su trabajo, las inyecciones de colágeno son una herramienta fundamental, ya que mejoran la movilidad articular fisiológica, favorecen la relajación muscular y alivian el dolor. No tienen acción directa antiinflamatoria de tipo farmacológico, sino que lo que consiguen es mejorar la función de la matriz extracelular con lo que se aceleran los procesos de reparación tisular (en microtraumas) y el fortalecimiento del tono de la pared capilar. Por lo tanto se consideran aceleradores (booster) en el proceso de disminución de la inflamación.


La respuesta al tratamiento debe iniciarse dentro de las 6-8 primeras sesiones, y su duración, una vez concluido el tratamiento, puede llegar hasta los 6 meses en el caso de procesos crónicos, o ser definitiva en el caso de procesos agudos.



En el 90% de los casos, las inyecciones de colágeno no son dolorosas, más allá de las lógicas molestias de tipo mecánico que se producen al introducir la aguja y que desaparecen inmediatamente después. Posteriormente a la aplicación del colágeno, se recomienda realizar reposo durante 24 horas si se ha aplicado intraarticularmente, o de 12h si es extraarticular.

En función de las estructuras lesionadas y la naturaleza del dolor, existen distintos preparados de colágeno que pueden administrarse. Todos ellos asocian sustancias coadyuvantes para mejorar los resultados, como Ácido ascórbico, riboflavina y clorhidrato de tiamina (en el caso de preparados para tejido conjuntivo), Hypericum (en el caso de patología muscular), Hamamelis (para lumbalgias), etc.

Si se ha lesionado y piensa que su proceso de recuperación está prolongándose más de lo debido, póngase en contacto con nosotros. Le aconsejaremos el tratamiento más adecuado para su caso.




Dra María José Pozo García.
Médico especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología.

  • Clínica Milenium. Córdoba. Privados, Sanitas, Mapfre, Caser. 957414162.
  • Clínica Parejo y Cañero. Puente Genil. Privados, Sanitas, Adeslas, DKV, Caser, Mapfre, Asisa. Para otras compañias, consultar. 957602026.
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lunes, 4 de enero de 2016

Lesiones cartilaginosas

"Me duele, he perdido movilidad y me limita para correr y subir o bajar escaleras"

Este es el testimonio de una enorme cantidad de personas todavía jóvenes y activas, muchas de ellas deportistas, que acuden a consulta con el diagnóstico de "LESIÓN CARTILAGINOSA DE RODILLA", en cualquiera de sus variantes, en forma de condromalacia, osteocondritis disecantes, fracturas condrales...
Pero ¿qué es el cartílago y por qué genera tanta patología?: Se trata de un tejido cuyas propiedades mecánicas facilitan el movimiento de las superficies articulares, absorbiendo las tensiones, presentando un módulo de fricción bajo y con una resistencia notable al desgaste. Sin embargo, está desprovisto de vasos sanguíneos y de nervios, lo que hace que tenga un bajo potencial de reparar espontáneamente sus lesiones.

Sin embargo, no todas las lesiones cartilaginosas que se descubren precisan ser tratadas: sólo las que son profundas, extensas, sintomáticas y en pacientes jóvenes son candidatas a un planteamiento quirúrgico, tras haber fracasado un tratamiento médico adecuado.

¿Y cuáles son las alternativas quirúrgicas que existen? Podemos plantear técnicas paliativas como el lavado articular y desbridamiento cartilaginoso, técnicas de estimulación osteocondral como las perforaciones, la abrasión o las microfracturas, técnicas de reconstrucción mediante aporte de tejido, como las mosaicoplastias, el aloinjerto masivo, y por último y como técnicas más novedosas, las que persiguen una regeneración cartilaginosa, basadas en el cultivo e injerto autólogo de condrocitos sobre matrices.

Esta última técnica, la desarrollamos con ayuda de la Clínica Cemtro de Madrid, donde a partir de la muestra que tomemos del paciente, ellos cultivan las células y las colocan sobre una malla que nosotros implantamos sobre el defecto condral.




La idoneidad de una u otra técnica debe ser estudiada por su traumatólogo, en función de las características y localización de su lesión.

No dude en ponerse en contacto con profesionales sensibilizados con la importancia de estas lesiones, y que estén familiarizados con estas técnicas, para que puedan aconsejarle qué es lo mejor en su caso.

¡Se me duermen las manos!

Esta es una frase muy escuchada en consulta de traumatología. No son pocas las personas de edad mediana, sobre todo mujeres y trabajadores manuales, que presentan cuadros de hormigueos, adormecimiento o dolor en las manos, de predominio nocturno.
En estos casos, el origen del problema suele radicar en una compresión nerviosa: En su trayecto desde la médula espinal a nivel del cuello hasta los dedos de la mano, los nervios pasan por distintos "canales" o "túneles" que en condiciones especiales pueden estrecharse en exceso, comprimir esos nervios, y generar la sintomatología de la que hemos hablado anteriormente.

Lo que debemos plantearnos es: ¿Qué nervio y a qué nivel está comprimido? Su traumatólogo realizará una serie de exploraciones y probablemente le solicite algunas pruebas complementarias para orientar el diagnóstico.
El tratamiento más rápido y eficaz suele ser quirúrgico, mediante la descompresión del nervio a nivel del túnel donde se encuentre el compromiso de espacio.  Después de la cirugía, que normalmente es ambulatoria, usted experimentará una mejoría notable en las primeras 24 horas.
Hay casos especiales, donde la compresión está producida por malformaciones, masas... o bien casos en los que la patología no está en el brazo, sino a nivel del cuello. No dude en consultar con su traumatólogo para que pueda realizar un correcto diagnóstico, descartar causas graves y proponerle el mejor tratamiento adaptado a su caso. 

Dra María José Pozo García.
Médico Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología.


  • Clínica Milenium. Córdoba. Privados, Sanitas, Mapfre, Caser. 957414162.
  • Clínica Parejo y Cañero. Puente Genil. Privados, Sanitas, Adeslas, DKV, Caser, Mapfre, Asisa. Para otras compañias, consultar. 957602026.
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Futbolista, ¡defiéndete de las lesiones!

La práctica del fútbol requiere determinadas capacidades y destrezas, entre las que se incluyen la destreza, la agilidad, la velocidad y la comprensión técnica y táctica del juego.

Todos estos aspectos se enseñan y mejoran en la sesión de entrenamiento, pero jugar al fútbol implica también un considerable riesgo de lesión. Por tanto, una sesión ideal de entrenamiento debería también incluir ejercicios destinados a disminuir el riesgo de lesión.



La FIFA, a través de un grupo internacional de expertos, ha desarrollado un programa especial de prevención de lesiones para futbolistas mayores de 14 años, denominado "11+". Se trata de un paquete completo de calentamiento que debería sustituir al calentamiento habitual previo al entrenamiento. Ya en 2008, el British Medical Journal publicó un artículo, posteriormente refrendado por otras publicaciones, en el que se halló una disminución de la incidencia de lesiones graves de hasta el 50% en el grupo que se incluyó en el programa "11+", al menos dos veces por semana.
El programa "11+" se construye de tres partes:

1ª parte: 6 ejercicios de carrera a poca velocidad, combinados con estiramientos activos y contactos controlados con el compañero.
2ª parte: 6 grupos de ejercicios centrados en la fuerza del tronco y las piernas, el equilibrio y la agilidad.
3ª parte: 3 ejercicios de velocidad moderada-alta, combinados con movimientos de cambio de dirección.


Si queréis conocer con más detalle este programa para poder llevarlo a cabo, está disponible de forma completamente gratuita en la web: http://issuu.com/vongrebelmotion/docs/manual_spain_logo/17?e=0. Merece la pena echarle un vistazo e incluirlo en nuestra rutina, al menos dos veces por semana. Así evitaremos lesiones que puedan arruinarnos la temporada o retirarnos del campo más tiempo del que nos gustaría.

¡Ahora, a tomar buena nota y feliz entrenamiento!

Dra María José Pozo García
Médico especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología
Experto Universitario en Entrenamiento Deportivo.


  • Clínica Milenium. Córdoba. Privados, Sanitas, Mapfre, Caser. 957414162.
  • Clínica Parejo y Cañero. Puente Genil. Privados, Sanitas, Adeslas, DKV, Caser, Mapfre, Asisa. Para otras compañias, consultar. 957602026.
  • Instituto Médico Palmeño. Privados, Sanitas, Adeslas, Asisa, Divina Pastora, Caser. Para otras compañías, consultar. 957053353

jueves, 17 de diciembre de 2015

ELEGIR MIS ZAPATILLAS

Correr está de moda. Para ser más exactos, diría que el “running” está de moda, y no es una aclaración banal, puesto que ser “runner” conlleva unos comportamientos, inquietudes, perfil psicológico y de consumo completamente diferentes a los del clásico “corredor sin más”.
La sociedad de consumo nos invade, engullendo todo lo que se le pone por delante, y el deporte no iba a ser menos. Para el mercado, no debe existir área de nuestra vida que permanezca al margen del consumismo, no debe quedar terreno “virgen”. El running es el resultado de la metamorfosis de una disciplina en la que los bolsillos cortos se encontraban cómodos: ahora es la “reina del postureo”. Y ¿qué significa eso?: euros que se mueven, muchos euros…
De todo el equipamiento del corredor, la zapatilla es la joya de la corona. El marketing de las grandes empresas, en su dura competencia por el mercado, crea mitos y pseudoconocimientos que no siempre se corresponden con la realidad, y cuya confirmación científica en la mayoría de los casos, aún está pendiente.
El potencial del calzado en el rendimiento deportivo es limitado. No podemos atribuir proezas a este complemento, ni demonizarlo para hacerle responsable de fracasos, salvo en casos extremos. No existe la mejor zapatilla para correr, puesto que es imposible que un calzado albergue propiedades con las que cumpla al 100% todos los objetivos deseables, ni que se adapte a todos los usuarios.
Pero, ¿qué debe perseguir el diseño de una zapatilla de correr? A grandes rasgos, todos lo tenemos claro: mejorar el rendimiento y disminuir el riesgo de lesiones. Desgraciadamente, este binomio es a menudo contradictorio, por lo que la solución pasa por encontrar para cada corredor, un equilibrio razonable entre ambas cuestiones, según su peso, disciplina, hábitos deportivos, entorno en el que se entrena, morfología del pie y tipo de pisada.
Un concepto clave para entender la influencia de las distintas características del calzado en nuestra práctica deportiva, es el de la “Ley de Selye” o “Síndrome general de adaptación”, según el cual un órgano se atrofia si lo estimulamos insuficientemente, se mantiene con un estímulo suficiente, se adapta y desarrolla con un estímulo adecuado (entiéndase como algo superior a “suficiente”), y se lesiona si el estímulo es excesivo.
Aplicando este concepto al calzado, entenderemos que un calzado demasiado protector puede provocar la atrofia y debilitamiento de estructuras vitales para el correcto funcionamiento y arquitectura del pie. Sin embargo, el uso de calzado sin protección, puede exceder los límites del sistema musculoesquelético y provocar una lesión. Cada persona, en función de sus características peculiares y sus hábitos, necesitará un mayor o menor grado de protección en el calzado.
En este punto, me gustaría invitaros a reflexionar acerca de uno de los argumentos más utilizados por los defensores del minimalismo: aquél que hace referencia a nuestro pasado más primigenio, cuando supuestamente no llevábamos zapatillas de deporte, corríamos y aún así, no nos lesionábamos. Bien, este argumento está basado sobre una falacia: la de asumir que el hombre primitivo se desplazaba corriendo. Al contrario, la forma natural de desplazarse de los humanos siempre ha sido caminando, excepto claro está, para cazar o para huir. Sin embargo, ningún animal fue tanto tan codiciado como para correr tras él más de 5 minutos, ni ningún ser humano sobrevivió el mismo tiempo tratando de huir de ningún depredador. En resumen, que si nos ceñimos a lo que la naturaleza nos ha aportado, nos tendremos que conformar con caminar y como mucho, hacer algún sprint cortito sin grandes exhicibiciones.
Pero bueno, dejemos la filosofía para otro momento. Sospecho que de conjeturas y teorías paleolíticas estamos saciados. Vamos a tratar de realizar un análisis crítico de lo que es importante en una zapatilla, y como nos influye a nosotros, los sacrificados corredores:

  • CALCE
Hace referencia al grado de ajuste del calzado a nuestro pie.
Como sabemos, no hay dos pies iguales (ni siquiera para una misma persona). El ancho del antepie, el tamaño de los dedos, la altura del puente, las prominencias óseas… son completamente diferentes de una persona a otra. Sin embargo, el único parámetro de ajuste del calce de todos los modelos de zapatillas del mercado se adaptan únicamente a la longitud (la talla), asignando un ancho y morfología de horma concretos para cada talla. Los cordones son el único elemento que nos permite ajustar un poco más el calzado a nuestra morfología personal.
El zapato debe quedar más holgado en la puntera, estar más sujeto en el empeine y ajustar bien en el talón, sin comprimir. Debe asegurar la solidaridad pie/plantilla tanto en fase de carga como de descarga.

  • FLEXIBILIDAD
Hace referencia tanto a las características del corte (parte superior de la zapatilla) como a la suela.
El corte ha de ser suficientemente flexible para garantizar un mejor calce, pero sin llegar a comprometer la solidaridad entre el pie y la plantilla.
La suela, por su parte, ha de garantizar una correcta adaptación al suelo que genere una mayor seguridad en la pisada, pero sin dejar sin protección al pie. Hemos de tener en cuenta que durante la fase de impulsión, el pie está sometido a fuerzas de magnitud considerable que tienden a aplanar el arco plantar, y a las que se oponen el Tibial posterior, parte de la musculatura intrínseca del pie y las fascia plantar. Por ese motivo, en pies débiles o ante cargas de entrenamiento muy elevadas, es recomendable utilizar suelas menos flexibles. Todo ello, teniendo en cuenta que cierto grado de flexibilidad es necesario para entrenar el pie y mantenerlo saludable (recordemos la “Ley de Salye”).
La flexibilidad también está implicada en el rendimiento. Cuanto mayor deformación sufra el zapato con cada pisada, mayor energía se estará disipando y no podrá utilizarse para desplazar nuestro centro de gravedad en dirección a la meta. Una suela rígida, nos aportará un brazo de palanca mayor y ofrecerá a la musculatura flexora plantar y extensora de la pierna una relación de transmisión mayor.

  • FRICCIÓN
Es una de las características en las que la dualidad rendimiento/riesgo de lesión se hace más patente. La tracción alta asegura una buena aceleración y cambios de dirección y ritmo rápidos. Sin embargo, un coeficiente de fricción muy elevado supone una elevada carga para nuestros músculos, tendones, ligamentos y huesos.
La importancia de esta dualidad es mayor en carrera sobre terrenos irregulares, donde tengamos que evitar obstáculos, mantener el equilibrio y cambiar súbitamente de dirección. Es preferible patinar un poco a sufrir un esguince. Pero que para ese patinado sea controlado, la zapatilla debe proporcionar una buena tracción en carrera y un deslizamiento controlado en determinadas direcciones. Para eso se utilizan suelas de cantos vivos en la parte trasera, y romos por la parte delantera. Además, es deseable una alta fricción longitudinal, pero combinada con una baja fricción rotacional, que evite lesiones al pivotar sobre los pies.

  • AMORTIGUACIÓN
Su objetivo es reducir las fuerzas de impacto que se generan al incidir el talón contra el suelo.
Se ha defendido clásicamente la idea de que las fuerzas de impacto elevadas podrían estar relacionadas con la aparición de lesiones cartilaginosas, fracturas de estrés y tendinitis. Sin embargo, no existe evidencia científica que relacione la intensidad de las fuerzas con la frecuencia de lesiones. Si bien, la ausencia de evidencia no significa que tal relación no exista. Lo que sí se ha demostrado es una mejoría respecto a términos de confort, aunque el confort es algo no necesariamente saludable en todos los casos.
Además, la amortiguación excesiva disminuye la cantidad de información propioceptiva y respecto a las características del suelo que nuestro sistema nervioso es capaz de recoger, lo que podría traducirse en una mayor inestabilidad. Aunque también es verdad que esto queda por demostrar.
También hemos de tener en cuenta que el exceso de amortiguación está ligado a un menor control del movimiento, ya que los sistemas de amortiguación son por definición deformables y, por tanto, poco estables. Además tienden a incrementar el coste energético, puesto que parte de la energía que imprimimos en cada pisada se disipa en la deformación. Aunque no está claro que realmente esa pérdida de energía llegue a traducirse en una merma del rendimiento.
Al margen de estas cuestiones, debemos tener en cuenta también las características del individuo, ya que a mayor peso mayor necesidad de amortiguación, basada en materiales más rígidos (ya que si la suela es demasiado blanda, los materiales pueden llegar a agotarse, permitiendo que el talón choque contra el suelo).

  • CONTROL DEL MOVIMIENTO (“MOTION CONTROL”)
Con este parámetro, abordamos una de las cuestiones que para mi entender, están más absurdamente de moda: la pronación.
Ésta consiste en un derrumbamiento del pie hacia la zona interna del mismo. Al correr, los tobillos tienden a inclinarse hacia dentro. Supone la rotación hacia el interior del pie justo después que aterrice en el suelo. 
La pronación es un efecto fisiológico y necesario con el que el pie disipa parte de la carga que recibe en cada paso para adaptarse a las irregularidades del terreno, si no fuera por ese movimiento pronatorio nuestros pies sufrirían lesiones. Al caminar o correr, la pronación ayuda a suavizar el impacto del contacto inicial. Sin la pronación, todo el impacto de cada paso sería transmitido a la parte superior de las piernas y afectaría la mecánica normal de las extremidades inferiores. Además de actuar de amortiguador de impactos, la pronación también ayuda al pie a ‘reconocer’ sobre qué tipo de superficie estamos estabilizando y ajusta el pie al tipo de terreno.
Hablamos de sobrepronación, cuando esa pronación está aumentada por encima de los parámetros fisiológicos. En ese caso el peso se transfiere al interior o zona medial del pie y, mientras el corredor avanza, la carga es soportada por el borde interno. Esto desestabiliza el pie, por lo que intentará recuperar estabilidad compensando con un movimiento de rotación interna. En una especie de reacción en cadena, esto afecta la eficiencia biomecánica de la pierna, especialmente la rodilla y la cadera.
Las zapatillas de un ‘sobrepronador’ muestran un desgaste extra en todo el talón y en la cara interior de la puntera, especialmente a la altura del dedo gordo del pie.
Estos corredores sí necesitan una corrección en su calzado, que evite la sobrecarga de estructuras y la aparición de lesiones.
Igualmente, los supinadores requieren de corrección. La supinación, también conocida como infrapronación, se da cuando el pie no prona lo suficiente. El borde lateral del pie golpea el suelo con un ángulo mayor. Esta carga lateral del pie se prolonga durante toda la fase de apoyo del ciclo de pisada, afectando la eficiencia de carrera. Se trata de un pie muy estructurado y con poca movilidad con una bóveda plantar aumentada y el tobillo hacia fuera.

Esta alteración es poco frecuente; aproximadamente el 10% del total de corredores son supinadores. Los supinadores usualmente desgastan las zapatillas en la zona exterior del talón y la parte superior puede estar desplazada, e incluso deformada, hacia el lateral exterior.
Sin embargo, la escasa incidencia de la supinación, hace que la mayoría de los sistemas estén adecuados para pronadores (aunque recordemos que su uso actual es excesivo, llegando a ser utilizadas por corredores que mantienen una pronación completamente fisiológica).
Además de un contrafuerte rígido, muchos fabricantes han desarrollado suelas de doble densidad, en las que la entresuela en la zona medial desde el talón hasta la cabeza del primer metatarsiano es más rígida. Otros fabricantes han añadido cuñas que sitúan al pie en un ligero varo. Es fácil deducir el daño que el uso de estas tecnologías en corredores con una pisada normal (no hiperpronadora) puede generar.

  • SISTEMAS DE TORSION
Estos sistemas fueron patentados por ADIDAS, y perseguían disociar el antepie del retropié, para evitar que al adaptarse al terreno el antepie “arrastrase” al retropié, tratando de disminuir la pronación y los posibles esguinces que se generasen al pisar sobre terrenos irregulares.
Su principal problema técnico es que es difícil conservar cierta resistencia a la flexión longitudinal en la zona del puente, la cual es imprescindible para favorecer la impulsión y descargar la musculatura intrínseca del pie, que puede verse desbordada ante acciones explosivas.
La presencia de líneas de flexión en la zona posterolateral del talón, así como una entresuela más blanda en esa zona, puede contribuir a reducir el brazo de palanca de la fuerza de reacción del suelo con respecto al tobillo en el momento del impacto, contribuyendo a la estabilización del tobillo.

La línea de los metatarsianos deberá tener mayor  o menor flexibilidad según el terreno y la disciplina practicada. En general, una mayor flexibilidad permitirá más naturalidad a la pisada, pero en el caso de sprints, marchas largas o con carga adicional, las zapatillas habrán de ser más rígidas a este nivel para evitar una sobrecarga de la musculatura intrínseca.
En resumen:
Un entrenamiento adecuado es mucho más importante que unos zapatos con la última tecnología.
Es importante mantener en forma los pies, sin sobreprotegerlos en situaciones de baja solicitación (para estimularlos y reforzarlos), y protegiéndolos con el calzado adecuado cuando sea necesario.
Es importante tener en cuenta las características personales del corredor.
Cada actividad requiere un tipo de zapatilla.
Por desgracia, hoy por hoy no podemos conocer con exactitud las características del calzado en el momento de la compra, por lo que conviene tratar de informarse previamente. En muchas ocasiones, tendremos que hacer valer nuestra propia experiencia e intuición.


Dra María José Pozo García.
Médico Especialista en Cirugia Ortopédica y Traumatología.
Experto Universitario en Entrenamiento Deportivo.

  • Clínica Milenium. Córdoba. Privados, Sanitas, Mapfre, Caser. 957414162.
  • Clínica Parejo y Cañero. Puente Genil. Privados, Sanitas, Adeslas, DKV, Caser, Mapfre, Asisa. Para otras compañias, consultar. 957602026.
  • Instituto Médico Palmeño. Privados, Sanitas, Adeslas, Asisa, Divina Pastora, Caser. Para otras compañías, consultar. 957053353

Fuentes: Biomecánica básica aplicada a la actividad física y el deporte (Editorial Paidotribo). www.delgadotrauma.com

LESIONES MUSCULARES

En la práctica deportiva, las lesiones musculares tienen un protagonismo indiscutible entre aquellas situaciones que suponen un obstáculo en el correcto desarrollo del deportista, con las implicaciones físicas, psicológicas y de rendimiento que ello supone. Además, dependiendo de la disciplina, hasta el 16-20% de ellas son lesiones recurrentes.

Existen múltiples sistemas de clasificación de estas lesiones, pero todos ellos tienen en cuenta las dimensiones de la lesión, es decir, el porcentaje de fibras musculares rotas respecto al total del vientre muscular. La forma más precisa de calcular este porcentaje es mediante estudios de Resonancia Magnética.
El manejo inicial de toda lesión muscular, independientemente de su grado, comprende las medidas clásicas que incluyen:
  • Reposo.
  • Hielo.
  • Compresión.
  • Elevación.
  • Analgesia.
A partir de la primera semana, debe iniciarse un protocolo progresivo de rehabilitación, que se adaptará a las características de la lesión.
Sin embargo, existen ciertas lesiones que precisarán de un tratamiento quirúrgico precoz, como son aquellas que afectan a más del 50% del grosor del vientre muscular, sin musculatura agonista, las desinserciones completas de determinados músculos o las avulsiones óseas, y los casos crónicos, en los que el deportista refiere dolor mantenido tras 6 meses de tratamiento correcto.
La rehabitación de cualquier lesión muscular ha de estar basada sobre la evidencia científica, el conocimiento de la biología muscular, la anatomía, estructura, histología y función del grupo muscular afectado, el mecanismo lesional y del proceso natural de reparación muscular.
Toda lesión muscular sigue un proceso regenerativo posterior que incluye tres fases:
  • Destrucción del tejido lesionado.
  • Reparación mediante la formación de un tejido cicatricial.
  • Remodelación y recuperación de las propiedades elásticas y contráctiles del nuevo tejido.
Estas fases ocurren de forma solapada en el tiempo, no habiendo acabado una cuando comienza la siguiente. El tratamiento fisioterápico correcto ha de perseguir aumentar la 3ª fase y limitar la 2ª, para intentar disminuir en lo  posible la formación de tejido cicatricial.
Los ejercicios que el deportista ha de realizar para perseguir estos objetivos, tras una fase primera de recuperación pasiva, comenzarán siendo de menor complejidad, de tipo analítico, para posteriormente evolucionar hacia ejercicios que impliquen cadenas cinéticas y mayor complejidad, dejando la práctica deportiva de su especialidad para la última fase de su recuperación.
En la prevención de las lesiones musculares, juegan un papel fundamental los estiramientos, el entrenamiento excéntrico, ejercicios propioceptivos, ejercicios de estabilización del core, y ejercicios de agilidad y coordinación (como el protocolo FIFA 11, en el caso de los jugadores de fútbol).
En resumen, hay que tener en cuenta que las lesiones musculares suponen un amplio espectro de posibles lesiones, de distinta gravedad y candidatas a tratamientos diferentes, pero que todas ellas han de ser evaluadas y tratadas en primer lugar por un traumatólogo, para que posteriormente intervenga el fisioterapeuta. Cuando el jugador tenga el alta médica, habrá de ponerse en manos del readaptador físico y por último, el entrenador supervisará su entrenamiento.

PLASMA RICO EN PLAQUETAS: EL PODER CURATIVO DE LA NATURALEZA

Los términos "Plasma rico en Plaquetas" o "Plasma rico en Factores de Crecimiento" suenan actualmente en todos los rincones, sobre todo en el ámbito deportivo, como solución eficaz, inocua y revolucionaria para el tratamiento de lesiones de partes blandas con mala respuesta a las terapias clásicas, así como también se presentan como importantes coadyuvantes en el abordaje de determinados procesos osteoarticulares, de tipo degenerativo o traumático.

Sin embargo, la información que los profesionales ofrecen a los pacientes, es en muchas ocasiones escasa, quedando lagunas importantes respecto a la naturaleza de la sustancia que se utiliza, las características del procedimiento y el mecanismo de acción por el que ejerce su función.
¿Que es el plasma rico en plaquetas?
El Plasma Rico en Plaquetas se obtiene directamente de la sangre de cualquier individuo, a partir de un proceso mixto físicoquímico. En primer lugar, se somete la muestra a un proceso de centrifugado de duración y velocidad estandarizadas, obteniendo como resultado tres sustancias: Plasma Rico en Plaquetas (en adelante PRP), Plasma Pobre en Plaquetas y células rojas. Sólo la parte primera -PRP- nos será útil para estos procedimientos. Posteriormente, se procede a la manipulación química de la sustancia, mediante la adición de Cloruro Cálcico, que consigue provocar la "desgranulación" de las plaquetas, o lo que es lo mismo, consigue que las plaquetas liberen las proteínas -factores de crecimiento- que portan en su interior, y que están implicadas en los procesos reparativos naturales del organismo.
¿Por qué funcionan?
Numerosos estudios han demostrado las propiedades antiinflamatorias y reparativas del PRP, que generan un mejoría sintomatológica en la mayoría de los pacientes, y en muchas ocasiones, una mejoras de las lesiones a nivel de tejido. Para que estas ventajas aparezcan, el diagnóstico ha de ser acertado, la indicación correcta, y el proceso de preparación y administración al paciente, pulcros y según estándares.
Es en este último punto donde tienen el origen la mayoría de los malos resultados que se presentan en la actualidad. Es cierto que existe una cierta tendencia a sobreindicar la terapia con PRP, sin tener en cuenta que existen procesos en los que no se ha demostrado absolutamente ninguna mejoría con este tratamiento, así como una falta de rigor en su preparación y aplicación. 
¿Cuál es la naturaleza del procedimiento?
Cuando acuda a su médico, éste obtendrá sangre desde una vena periférica de la que obtendrá su propio PRP. Posteriormente al proceso de preparación, le aplicará mediante una punción la sustancia en el tejido o articulación candidatos a tratamiento.
Debe tenerse en cuenta que el PRP es una sustancia extremadamente frágil, a la que la agitación, los cambios de temperatura o el simple paso del tiempo deterioran, haciendo inútil e ineficaz el procedimiento. Además, no hay que olvidar que todo procedimiento invasivo -las infiltraciones lo son- implican riesgos que son poco frecuentes, pero reales, sobre todo de naturaleza infecciosa, que pueden tener consecuencias fatales si no son debidamente diagnosticados y tratados a tiempo.
Es por eso que si usted tiene una lesión que piensa que podría beneficiarse de este tratamiento, debería consultar con su traumatólogo. Es el profesional que le aconsejará sobre la adecuación o no de esta sustancia a su problema, el único autorizado para realizar estos procedimientos a nivel músculoesquelético, y que además, está capacitado para realizar una técnica adecuada y pulcra, así como para hacerse responsable, diagnosticar y tratar las posibles complicaciones que pudieran presentarse.
En nuestro caso, estamos en CLÍNICA SUMASALUD. Camino del Fisico, 1. 41400, Écija. Tfno: 695212509.
Si el dolor le impide realizar su actividad deportiva habitual, merma su rendimiento o le limita en su vida diaria, no dude en consultarnos.